15 Preguntas sobre los implantes auditivos
La audición, uno de los cinco sentidos, es muy importante para el desarrollo del lenguaje y, por consiguiente, para la comunicación humana. Su ausencia o disminución implica dos discapacidades: no poder oír y no poder hablar, lo cual puede provocar aislamiento social y depresión.
A partir de la década de 1960, a los tratamientos tradicionales -aprender a comunicarse por medio del lenguaje de signos y la lectura de los labios, y amplificar el sonido por medio de trompetillas o prótesis auditiva- se ha agregado la tecnología de los implantes cocleares, avance importante de la otología moderna para tratar pacientes con sordera o hipoacusia profunda, tanto en adultos como en niños.
1. ¿Cómo es la audición normal?
El sonido llega al tímpano, ya sea proyectado por las orejas o en forma directa, pasando por el conducto auditivo externo. El conducto auditivo transmite y amplifica las ondas sonoras hasta la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo), es decir, al conducto auditivo medio, donde el estribo se articula con la ventana oval. De ahí llega al oído interno -que está lleno de líquido-, donde las vibraciones sonoras originan movimientos de vaivén del medio acuoso, deforman la membrana basilar y hacen oscilar el órgano de Corti. Ahí se origina un movimiento especial de las células sensoriales ciliadas, que al excitarse ocasionan impulsos nerviosos y transforman la energía mecánica del sonido en energía neuronal (eléctrica). El nervio auditivo conduce ese impulso eléctrico al área auditiva del lóbulo temporal del cerebro en donde, de acuerdo con la experiencia de cada persona, se le da significado al sonido.
2. ¿Qué es un implante coclear?
Es un pequeño y complejo aparato electrónico que se implanta por medio de cirugía en el oído interno. Este aparatito es capaz de sustituir al oído externo, medio e interno, pues su función es recoger el sonido, transformarlo en un estímulo eléctrico débil, evitar las células dañadas y estimular directamente el nervio auditivo. Un implante coclear ayuda a personas con sordera o hipoacusia neurosensorial profunda a las cuales no les sirven los audífonos, pues les restituye parcialmente la audición suficiente para que puedan comunicarse con su entorno.
Consiste en una prótesis que se divide en dos partes:
La externa, que consta de: 1) un micrófono que capta los sonidos del ambiente; 2) un procesador del habla que selecciona y codifica los sonidos más útiles para la comprensión del lenguaje; tiene una batería y se coloca detrás de la oreja o incluso en el cinturón, y 3) un transmisor (audífono) que envía los sonidos seleccionados y codificados al receptor a través de la piel. La interna, integrada por: 4) un disco magnético que sirve de antena-receptor-estimulador, el cual se implanta en el hueso mastoides, detrás de la oreja, y que convierte los códigos en señales eléctricas, y 5) los electrodos que se introducen en la cóclea (oído interno) para que al recibir las señales eléctricas estimulen las células nerviosas sanas.

Ambas partes se ponen en contacto por medio de un imán y un cable, en especial por medio del procesador del habla, que se mantiene magnéticamente adherido al receptor-estimulador. Lo que los separa es la piel del paciente, ya que uno va por fuera y el otro, por dentro.
3. ¿Hay más de un tipo de implante coclear?
Existen diversos tipos de implantes cocleares, dependiendo de tres criterios:
La ubicación de los electrodos, ya sea dentro o fuera de la cóclea. El número de electrodos (que puede ir de uno a varios).
La forma de tratar la señal sonora, ya sea en la forma de la onda o en la extracción.
4. ¿Cuál es la diferencia entre un implante coclear y un audífono?
Los audífonos y otros aparatos para mejorar la audición simplemente amplifican el sonido, es decir, lo hacen más fuerte. Por ello no son de gran ayuda para personas con sordera o hipoacusia neurosensorial profunda severa, pues su problema no es que no escuchen, sino que no pueden entender lo que se les dice. Los implantes cocleares compensan las células sensoriales ciliadas dañadas o faltantes y le proporcionan información eléctrica útil al nervio auditivo, el cual lo transporta al cerebro para que éste lo interprete en forma de algún sonido útil.
A diferencia de los audífonos, el implante no hace que los sonidos sean más fuertes o claros, sino que le da a la persona una sensación de audición.
Otra diferencia es que el implante coclear requiere cirugía y rehabilitación, mientras que el audífono sólo necesita un molde para su colocación.
Además, para que el implante coclear funcione se requiere que el nervio auditivo no esté dañado. En cambio, para que el audífono sea útil debe haber suficientes células sensoriales ciliadas sanas.
5. ¿Quién se beneficia con un implante coclear?
Niños y adultos con sordera o hipoacusia de tipo neurosensorial bilateral severa o profunda que tienen graves problemas para oír, incluso con audífonos.
Los niños pequeños son excelentes candidatos para un implante coclear debido a la plasticidad de su sistema nervioso central, que les permite interpretar el sonido que les proporciona el implante y desarrollar habilidades apropiadas de habla, lenguaje y sociabilidad.
En un adulto, el beneficio depende de varios factores: su grado de pérdida de la audición, su habilidad para entender el habla antes de recibir el implante, la experiencia que haya tenido utilizando un audífono y el tiempo que lleve con la sordera severa o profunda.
6. ¿Cómo se decide realizar un implante coclear?
Para ser candidato es imprescindible cumplir los siguientes requisitos, que van cambiando en función de las investigaciones y resultados:
Adultos
Sordera neurosensorial bilateral severa o profunda.
Inhabilidad para comprender lenguaje hablado por medio de audífonos. Sordera postlingüística (después de haber aprendido a hablar). Sin contraindicaciones, médicas. Convicción del paciente de que el implante coclear cambiará notablemente su vida. Rehabilitación auditiva.
Niños
Sordera neurosensorial bilateral severa o profunda.
De 1 a 17 años de edad. Hay quien lo efectúa a partir de los 6 meses. Peso mínimo de 9 kilos. Beneficio pequeño o nulo a partir del uso de audífonos.
Alta motivación y expectativas apropiadas del niño y la familia. Sin contraindicaciones médicas. Integración a un programa de rehabilitación auditiva.
7. ¿En qué beneficia un implante coclear?
- 1. Recuperación de la capacidad auditiva.
- 2. El oído puede distinguir diferentes ruidos y sonidos.
- 3. Hay discriminación de los sonidos, fundamentalmente de las palabras.
- 4. Mejora el seguimiento de las conversaciones normales.
- 5. Mejora la voz porque se con trola más.
8. ¿Cuánto cuesta un implante coclear?
Todo el proceso a nivel par- I ticular cuesta entre 30 mil y 50 mil dólares -de 345 mil a 460 mil pesos-, lo cual resulta inaccesible para la mayoría de la población mexicana. Sin embargo, en algunos hospitales del Sistema Nacional de Salud se efectúan este tipo de implantes; Trabajo Social realiza un estudio socioeconómico para que el paciente y su familia cubran una cuota de recuperación justa. Otra posibilidad es que al estar afiliado a alguna institución de salud el paciente adquiera el aparato para su implantación, o bien, que alguna institución altruista costee todo el procedimiento.
9. ¿Quiénes integran un equipo de implante coclear?
Se trata de un equipo multidisciplinario integrado por diversos especialistas capacitados en implantes cocleares: médicos otorrinolaringó-logos, audiólogos, fonoaudiólogos, rehabilita-dores de trastornos de la audición, psicólogos, profesores y los padres, si el paciente es un niño. El equipo evalúa a los candidatos para determinar quiénes pueden recibir el implante. Para ello se realizan diversas pruebas, como evaluación del oído (otológica), evaluación auditiva (audiológica), estudio radiológico, examen físico general, evaluación psicológica y test logopédico, que evalúa la capacidad de pronunciación. Todo el equipo revisa los resultados de las pruebas para tomar la decisión de llevar a cabo el implante o no.
10. ¿En qué consiste la operación?
Se emplea anestesia general para colocar quirúrgicamente los componentes internos del implante bajo la piel. Los riesgos de esta operación son los mismos de cualquier intervención quirúrgica del oído medio e interno; en el caso de los adultos dura de dos a tres horas, y en los niños hasta cinco horas. Se requiere que el paciente permanezca hospitalizado de 24 a 48 horas, pero también puede manejarse como cirugía ambulatoria, es decir, que luego de recuperarse de la anestesia salga del hospital.
11. ¿Existen complicaciones?
Las más serias o importantes son: problemas del colgajo (la porción de piel que cubre la herida), emigración o salida del dispositivo, falla del dispositivo, salida de líquido cefalorraquídeo, daño del nervio facial, vértigo, infección posquirúrgica en el área del implante, sangrado de la herida.
Entre las menores se encuentran: estimulación del nervio facial, dolor, mareo o vómito, enrojecimiento, hinchazón, sangrado o secreción de la herida, tos, dificultad para respirar y dolor en el pecho.
En el largo plazo pueden surgir complicaciones como deterioro del colgajo, emigración del electrodo y emigración del receptor-estimulador.
12. ¿Cuánto tarda la recuperación después de la cirugía?
La cicatrización de la incisión quirúrgica tarda de un mes a mes y medio, tiempo en el que aún no es posible escuchar nada por medio del implante, ya que es necesario activar el sistema una vez que la herida haya sanado completamente. El paciente debe acudir a la clínica para el ajuste inicial de los componentes ex ternos del implante: micrófono, microprocesador de lenguaje, transmisor y cables de conexión.
El audiólogo utiliza una computadora para programar los niveles del implante mediante un mapeo, y ajusta los niveles apropiados del estímulo para cada elec trodo -desde “suave” hasta “confortablemente alto”-. Se hace un programa individual para cada persona, el cual es la suma de la regulación de todos y cada uno de sus electrodos. El audiólogo reajusta y afina el mapeo durante varias sesiones de seguimiento.
13. ¿Qué tipo de terapia se requiere?
La terapia o programa educacional más apropiado es aquel que se enfoca a desarrollar habilidades del lenguaje y auditivas en todo niño que recibe un implante coclear. Por ello es importante involucrar a especialistas entrenados en ambos campos, como terapeutas del lenguaje, profesores, fonoaudiólogos y otros expertos en rehabilitación, e incluso a los padres, familiares, amigos y escuela para proveer al niño modelos adecuados, de tal modo que mediante materiales y juegos desarrolle habilidades en el uso de las sensaciones del sonido para reconocer y entender el significado que proporciona el implante.
A diferencia de los adultos, los niños requieren de un periodo largo de rehabilitación
y de un seguimiento continuo que se inicia incluso desde antes del implante. En promedio dura seis meses, durante los cuales se le proporcionan cinco sesiones a la semana. Los adultos reciben de dos a tres sesiones por semana. En ambos casos éstas se van reduciendo a medida que muestran avance, hasta que el terapista los da de alta.
14. ¿Qué cuidados necesita un implante coclear?
Evitar deportes de contacto, como karate, boxeo, etcétera.
Desconectarlo al acostarse, al bañarse, al usar toboganes y trampolines. Re calibrar los niveles de sonido; una vez que el paciente se acostumbra, la re calibración se efectúa cada dos años.
15. ¿Qué se espera en el futuro?
El futuro de los implantes cocleares es muy promisorio. Con la evolución tecnológica y el avance de las investigaciones en el campo de la medicina día a día se exploran nuevos caminos, como el uso de los implantes cocleares en otros tipos de pérdida auditiva, uso de un menor número de electrodos, combinación del implante con un audífono, que su tamaño se reduzca, que no requieran componentes externos, que se puedan recargar mediante baterías imantadas, mejores procesadores para que sea más clara la señal acústica, otras codificaciones y liberación de fármacos a través del implante para mantener la vía auditiva en mejores condiciones.
GLOSARIO
Hipoacusia: pérdida o disminución de la capacidad de oír o comprender los sonidos. dB: decibel, escala logarítmica que determina la mínima cantidad de sonido que un oído normal es capaz de percibir en el tono 1000 de un audiómetro.