Vida sexual durante el embarazo

En la actualidad, y gracias a diversos estudios realizados sobre el tema, se conoce más sobre la actividad sexual durante el embarazo; asimismo, se ha incrementado el interés general, un mayor número de parejas embarazadas quiere obtener información y se desvanecen de manera significativa mitos y temores al respecto.

El sexo es parte esencial de la vida del ser humano, y además de ser decisivo para perpetuar la especie, implica placer, afinidad, seguridad y realización personal, y durante el curso del embarazo consolida la relación de los padres. Sin embargo, hay parejas embarazadas que evitan la práctica sexual por miedo a afectar al feto, pero también por desinterés, por incomodidad e incluso por respeto, dependiendo del tipo de creencias que se tengan.

Si hace algunos años el tema de la práctica sexual durante el embarazo era poco abordado en la consulta prenatal, actualmente existe mayor apertura, por lo que la orientación de la pareja o de la embarazada es más objetiva y se toman en cuenta sus derechos sexuales y reproductivos.

Obviamente el médico debe poseer un pleno conocimiento del tema de la actividad sexual durante el embarazo, en particular, si éste presenta algún tipo de riesgo.

El se produce cuando el espermatozoide fecunda al óvulo; en las primeras diez semanas posteriores a la fecundación se forman los órganos y se diferencian aparatos y sistemas; la duración del embarazo es de 266 días, o nueve meses, con tres periodos trimestrales. Durante este tiempo, madre y feto crean un vínculo y un microambiente de vida y armonía hasta el nacimiento, con cambios fisiológicos en las diferentes etapas que favorecen la evolución normal del embarazo.

Aunque la reproducción humana es un proceso natural tanto desde el punto de vista biológico como fisiológico, ocurren situaciones adversas que implican la pérdida hasta de 15% de embarazos en el primer trimestre, ocasionada por muy diversos factores que nada tienen que ver con la actividad sexual durante el mismo; además, de 85% de los embarazos que siguen su evolución, una tercera parte presentará algún tipo de complicación o riesgo.

El embarazo de alto riesgo clínico se define como el estado potencial de complicación para la madre y el feto, y se da como consecuencia de alguna enfermedad preexistente o si en embarazos anteriores hubo situaciones que significaron una amenaza para la madre, el hijo o ambos, y que en la nueva gestación obligan a tomar cuidados preventivos muy minuciosos.

Situaciones de Riesgo

Las situaciones de riesgo más frecuentes que pueden representar riesgo clínico para el binomio madre hijo son:

Sangrado vaginal después de tener relaciones sexuales en cualquier etapa del embarazo. Inserción anormal o baja de la placenta (es decir, cuando la placenta no se ubica correctamente) con o sin presencia de sangrado vaginal. Sangrado uterino en cualquier etapa del embarazo sin motivo aparente.

Incompetencia cervical o debilidad del cuello uterino anterior al tratamiento con cerclaje (procedimiento que consiste en dar un punto de sutura en en el cuello del útero para que éste no se dilate antes de tiempo; el punto se quita en el momento del parto).

Ruptura, o sospecha de ruptura, de la bolsa amniótica o fuente de agua.

Contracciones uterinas de moderadas a intensas  en cualquier etapa del embarazo. Pérdida reiterada de embarazos en el primer trimestre.

Antecedentes de parto prematuro. Haberse realizado estudios de amniocentesis biopsia corial, que implicaron la toma de muestras de la placenta.

Haber estado en riesgo o haber sufrido enfermedad en embarazos anteriores. Haber sufrido un traumatismo abdominal durante el embarazo.

En todos estos casos la pareja o la embarazada deben preguntar al médico si pueden o no tener relaciones sexuales. Cuando el embarazo evoluciona de manera satisfactoria, pero hubo factores de riesgo o alguna patología en el embarazo anterior, se debe hacer la valoración clínica y los estudios prenatales, para que el médico pueda decir si la actividad sexual está permitida. Sin embargo, no queda duda alguna de que la. decisión final la tiene la pareja o uno de sus integrantes.

Salud sexual y reproductiva

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud sexual reproductiva es el estado general e integral de bienestar físico, mental y social relacionado con el sistema reproductor y su funcionamiento específico, que permite al individuo disfrutar de una satisfactoria, sin riesgos ni violencia, con absoluto respeto y libertad para decidir su ejercicio sexual y el número de hijos que quiere tener (si es que desea tenerlos) y en qué momento.

Atención prenatal

La atención prenatal se refiere al conjunto de acciones médicoa sistenciales que se realizan a una embarazada para favorecer la evolución normal del embarazo, así como a la atención mucho más especializada que se le brinda para prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades o complicaciones del embarazo que pueden poner en riesgo la vida de la madre y el hijo. Según la OMS, la mitad del total de los  embarazos  en  el mundo no fue planeado y 25% no es deseado. Este panorama permite valorar en principio la repercusión potencial que puede tener en la madre y el hijo el rechazo del embarazo y la importancia de la atención antes del nacimiento.

Ante las preguntas relaciona das con la actividad sexual en el embarazo, las respuestas del médico deben ser claras y precisas. A continuación se presenta una lista de las preguntas más frecuentes con sus correspondientes respuestas.

 

¿Se puede tener relaciones sexuales durante el embarazo?

Lo más común es que la pareja tenga relaciones sexuales sin siquiera sospechar que la mujer está embarazada, de modo que al principio del embarazo la actividad sexual tiene la misma frecuencia e intensidad que antes. Sin embargo, después de conocer el diagnóstico, se pueden dar varias situaciones que van desde mantener la actividad hasta no tener ninguna, ya sea por miedo o por otros motivos y sin que nada de ello afecte al embarazo. Pero por lo general, cuando éste se aproxima a su término, las relaciones se dificultan por los cambios normales propios del proceso, que tienen que ver con la fatiga, las secreciones vaginales y la incomodidad por el aumento de volumen y peso.

En las primeras semanas de la concepción, ¿la actividad sexual provoca el aborto o propicia malformaciones en el feto?

No, en absoluto; la actividad sexual no provoca abortos ni genera malformaciones; si algo de esto sucede, se debe a otras causas; muy a menudo el aborto se debe precisamente a la existencia de irregularidades o malformaciones en el producto.

¿Es normal que la mujer embarazada sufra cambios en su apetito sexual?

Sí, es muy común y sobre todo durante el primer trimestre, porque la mujer siente menos deseo debido a náuseas, vómito, fatiga o dolor de cabeza. En el segundo trimestre, cuando casi siempre estos síntomas ya han pasado, tanto el deseo como la actividad sexual se reanudan, por lo que se considera una etapa de equilibrio. Y aunque no existe contraindicación alguna con respecto al sexo, el tercer trimestre suele ser muy incómodo para la madre, por lo que el hombre, a quien el embarazo en nada afecta su deseo, hará con su sexualidad -esperamos- lo que la pareja haya decidido de común acuerdo.

¿Las relaciones sexuales provocan el trabajo de parto o que éste se adelante?

No, en absoluto. No existe sustento alguno para afirmar que el sexo pueda desencadenar el trabajo de parto en el tercer trimestre por las contracciones uterinas que la mujer tenga durante el orgasmo, y aunque puede haber un cambio en la frecuencia cardiaca del feto, es sólo transitorio e inocuo. Por otra parte, el semen no moV difica ni dilata el cuello del É| útero porque su cantidad es 1 insuficiente. Esta duda puede surgir porque la prostaglandina es una sustancia (presente en el semen) que se usa para inducir el trabajo de parto.

¿El hombre se debe alejar sexualmente de la pareja para mayor seguridad de la madre y el hijo?

Al contrario, el hombre debe tener mayor cercanía con su pareja embarazada para incrementar los lazos de amor, afinidad y seguridad que motiven a la madre a cuidarse, sobre todo si existen situaciones clínicas de riesgo; el cariño y la cercanía de la pareja favorecen la evolución del embarazo y aportan un enorme beneficio al binomio madre hijo.


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