La enfermedad de Chagas

chagasLa , también conocida como , es causada por un protozoario llamado Trypanosoma cruzi. Por lo general, los transmisores son insectos voladores o chupa sangre (hematófagos) como las chinches, que atacan a humanos y animales.

Como infección aguda ataca casi siempre a los niños; sin embargo, sus manifestaciones crónicas, generalmente irreversibles, se hacen evidentes a edades más avanzadas. El es uno de los problemas más grandes de salud en la actualidad, sobre todo, en América del Sur; aunque se encuentra en casi toda América, incluyendo Estados Unidos (como resultado de las inmigraciones) y en algunas zonas de América Central.

En México, este mal está presente en todos los estados de la República, sobre todo en el campo. Se han logrado detectar diversos reservorios de más de 150 especies en animales domésticos y silvestres principalmente en perros, gatos, tlacuaches, armadillos, ratas, ratones, marsupiales, quirópteros y primates, entre otros.

¿Cómo se contrae la enfermedad?

El es característico de las áreas rurales y de la pobreza, allí insectos transmisores, como las chinches, se esconden en las paredes de las casas de barro, adobe, paja y techo de palma; pero durante la noche, mientras los habitantes duermen, salen de sus escondites para picarlos. Al chupar la sangre de un individuo o animal infectado, las chinches ingieren parásitos que en su tubo digestivo se trasformarán, multiplicarán y darán origen a los tripomastigotes metacíclicos, con los que infectarán a otros seres vivos al picarlos.

Si bien éste es el principal mecanismo de transmisión de la enfermedad, no es el único; puede adquirirse por transfusión sanguínea o porque el microbio atraviese la barrera placentaria y se transmita la infección de la madre al hijo; es muy poco probable que pase por la leche materna.

Otras formas de transmisión son el manejo de la carne de animales infectados, la ingestión de insectos infectados, accidentes de laboratorio y el trasplante de órganos.

Una vez que el parásito ingresa al organismo se ubica especialmente en el músculo cardiaco, o se mantiene nadando entre los glóbulos de la sangre.

Los síntomas

La infección tiene una fase aguda inicial que puede durar varias semanas, y una fase crónica que se extiende a lo largo de muchos años o por el resto de la vida del sujeto.

Si el parásito penetra en el huésped por picadura, en el sitio de inoculación se forma una lesión llamada chagoma, que dura hasta ocho semanas; si entra por la conjuntiva del ojo, los párpados se inflaman.

Sin importar de qué forma ingrese la infección, una vez en el organismo, el parásito se multiplica rápidamente y llega a través de la sangre a cualquier parte del mismo.

En la mayoría de los casos, el periodo agudo no presenta síntomas o bien, se manifiesta como una infección leve. Entre cinco y 14 días posteriores a la penetración del parásito, aparecen ganglios inflamados detrás de la oreja del lado afectado, malestar y fiebre de 39 a 41° C, síntomas que desaparecen de manera espontánea en dos o tres semanas.

Si la penetración fue por debajo de la piel, aparece el denominado chagoma de inoculación, mismo que se presenta con fiebre y en forma de un nodulo subcutáneo o ganglios cerca del sitio de entrada. Si la infección se adquirió por transfusión sanguínea, se manifiesta de 30 a 40 días después.

En 10% de los casos agudos la enfermedad se puede manifestar como una inflamación fulminante del miocardio, o aparecer con lesiones neurológicas, sobre todo en pacientes que tienen el sistema inmunitario comprometido, como en el caso de sida; esta complicación es más frecuente en los niños.

Quienes sobreviven a la infección aguda, ya sea con o sin síntomas, entran al estado crónico asintomático e indeterminado que, como su nombre lo indica, puede durar muchos años, en cuyo caso el paciente muere por otras causas. Pero entre 10 y 30% de las personas en estado crónico desarrollarán miocarditis y organomegalia (crecimiento desmesurado de los órganos) después de varios años o décadas.

Desde las etapas tempranas de la infección, el electrocardiograma puede mostrar la aparición de alteraciones en el funcionamiento del corazón; estos síntomas aparecen con mayor frecuencia en adultos jóvenes y frecuentemente se complican con embolias pulmonares y sistémicas. Los problemas del miocardio pueden causar paro cardiaco súbito.

A su vez, los problemas en el esófago producen dificultad para deglutir, disfagia, regurgitaciones, episodios recurrentes de neumonía por bronco aspiración y algunas veces dilatación permanente del esófago. Si se trata del colon, los síntomas crónicos de la enfermedad se caracterizan por periodos prolongados de estreñimiento y, ocasionalmente, obstrucción intestinal.

Esta infección también puede afectar al feto durante el embarazo y producir abortos, problemas agudos en el parto o el desarrollo de la congénita en las semanas posteriores al nacimiento, caso que se presenta con fiebre, ictericia (color amarillo de la piel y conjuntiva de los ojos), anemia, reducción de las plaquetas sanguíneas, crecimiento del hígado y el bazo y lesiones de la piel que contienen parásitos. En estos casos, la muerte se produce por miocarditis, neumonía y encefalitis.

Para establecer el diagnóstico

Se debe efectuar examen directo de la sangre en busca del parásito, sobre todo en las dos primeras semanas después de la infección. También se puede inyectar sangre del paciente a ratones para observar si los animales presentan síntomas, o bien, sembrar medios de cultivo. Con el suero del paciente, se practicará el chagatest, que es un examen de diagnóstico rápido que pone en evidencia la infección.

Existe otro examen diagnóstico que consiste en inyectar sangre del paciente en triatomas, que son insectos limpios y libres de infección criados en laboratorio.

También hay que realizar radiografías de tórax, electrocardiograma y fluoroscopía de esófago.

Tratamiento

Para destruir los parásitos que se encuentran en la sangre se emplean varias drogas, pero no se ha descubierto nada capaz de destruir a los parásitos alojados en los tejidos y órganos (que son la causa principal del cuadro clínico) y sólo se pueden tratar los síntomas que manifiestan las personas infectadas, como en el caso de la miocarditis chagásica o la organomegalia.

Medidad de Control

Las medidas de control se enfocan en las plagas que transmiten los parásitos, y de éstas, las higiénicas son las más importantes; además de destruir el parásito incluyen:

Informar a la población sobre la forma de transmisión y las medidas de prevención.

Atacar sistemáticamente a los insectos que se esconden en el hogar con insecticidas de acción residual por rociamiento, fumigación o el uso de pintura con insecticida.

Mejorar las condiciones de la vivienda, principalmente en casas con paredes de barro, adobe, paja y techo de palma además, de la colocación de mosquiteros. Ubicar a los animales domésticos en sitios específicos de la vivienda para evitar que sean víctimas del ataque de los insectos transmisores de la enfermedad.

Estudiar a los donantes de sangre y de órganos que viven en zonas endémicas.

Notificar a las autoridades locales de salud si se presenta un caso de esta enfermedad y localizar al insecto transmisor en toda la vivienda, examinar además a todos los miembros de la familia y practicarles exámenes de sangre.

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