También conocida como “paperas”, la parotiditis es una infección aguda y sistémica que afecta muchos órganos. Tiene origen viral y se caracteriza por fiebre, inflamación y dolor al tacto en una o más de las glándulas salivales, por lo general, la parótida. La parotiditis infecciosa es menos frecuente que otras
Enfermedades transmisibles comunes en la niñez, como el sarampión y la varicela, aunque los estudios serológicos indican que 85% o más de los adultos han tenido parotiditis en ausencia de inmunizaciones. Esta enfermedad es más recurrente en invierno y primavera.
¿Dónde se encuentran las glándulas salivales?
Hay varios pares de estas glándulas: un par principal se localiza cerca de los oídos (glándulas parótidas); otros dos pares principales se ubican en el piso de la boca (glándulas sublinguales y submaxilares) y los pares menores se encuentran dentro de los labios, las mejillas y la lengua. La parotiditis puede ir acompañada de orquitis (se observa en 20 o 30% de los hombres luego de la pubertad) y de ovaritis (en aproximadamente 5% de las mujeres que se encuentran en la misma etapa). La esterilidad como consecuencia de parotiditis es una secuela muy rara; con frecuencia afecta al sistema nervioso central en forma de meningitis aséptica, casi siempre sin secuelas, y en 4% de los casos hay pancreatitis, por lo regular, leve. El ataque neurológico y la orquitis pueden presentarse sin afección de las glándulas salivales.
¿Cómo se transmite?
El ser humano es el único reservorio del virus que causa la parotiditis, y no hay portadores. Se transmite por diseminación de gotitas y por contacto directo con la saliva de una persona infectada, o bien, por medio de objetos contaminados con saliva infectante. Inicialmente el virus penetra y se multiplica en las células del aparato respiratorio, para luego ser transportado por la sangre hacia todos los tejidos, y así es como llega y se aloja en las glándulas salivales. Una vez que se ha padecido la enfermedad, se adquiere inmunidad contra ésta.
¿Qué pasa con las paperas?
Al principio de la enfermedad hay fiebre, dolor y endurecimiento de la zona correspondiente a la glándula parótida (entre el lóbulo de la oreja y la mandíbula); la zona afectada tiende a ser dolorosa al tacto; el tamaño de la glándula alcanza su máximo volumen a los dos o tres días. Generalmente se inflama un lado y en el transcurso de dos días el otro lado. La hinchazón desaparece después de una semana.
Otros síntomas que pueden manifestarse son vómito y dolor tanto en el abdomen como en la región testicular y ovárica; el dolor en estos órganos puede ser muy importante, pero no conduce a la esterilidad ni a la impotencia.
Otras complicaciones poco comunes son la inflamación del páncreas, de la tiroides, del encéfalo y de las meninges, así como la lesión del nervio auditivo. La mortalidad por parotiditis es sumamente baja, de alrededor de 1 en 10 mil casos.
El diagnóstico es básicamente clínico y se realiza a partir de los síntomas y signos característicos. Las pruebas serológicas confirman el diagnóstico, en especial en personas que hayan recibido la vacuna contra la parotiditis.
¿Como se trata?
En la mayoría de los casos esta enfermedad se auto limita, por lo que su tratamiento consiste sólo en aliviar los síntomas que se vayan presentando, específicamente mediante medicamentos que controlen la fiebre y analgésicos; el reposo en cama deberá hacerse según lo desee el enfermo. En cuanto a la dieta, ésta deberá ajustarse a la capacidad para comer sin dificultades; si la ingesta es posible, no existe contraindicación. Algunos especialistas recomiendan que el paciente deban permanecer aislado hasta por nueve días, mientras que otros aconsejan que sólo se tomen medidas para evitar nuevos contagios por medio de la saliva.
¿Cómo puede prevenirse la parotiditis?
En México se cuenta con una vacuna de virus atenuados, conocida como “Triple viral”, que protege contra sarampión, parotiditis y rubéola; la primera dosis se aplica a los 12 meses de edad y una segunda a los seis años o al ingresar en la escuela primaria. La administración de la vacuna está contraindicada en casos específicos.
¿Qué cuidados se requieren?
El aislamiento es conveniente, por lo que se recomienda utilizar una habitación privada durante nueve días a partir del comienzo de la inflamación de las parótidas.
Hay que usar pañuelos desechables y luego, de preferencia, incinerarlos.
Lavarse frecuentemente las manos.
El enfermo no debe acudir a la escuela, al trabajo ni a otro lugar público hasta nueve días después del comienzo de la parotiditis.
Hay que desinfectar los objetos y ropa de cama contaminados con las secreciones nasofaríngeas con cloro comercial con una concentración de 4 a 6% para que sea efectivo.
Las vacunas han contribuido a la erradicación de muchas enfermedades sumamente contagiosas y mortales; otras, como las paperas, son padecimientos que, pese a que existe una vacuna preventiva, siguen siendo muy comunes.
La diferencia es que gracias a la vacuna se evita que surja un brote epidémico.
La vacuna que previene las paperas tiene diversos nombres: vacuna triple vírica; contra la rubéola; contra las paperas; contra sarampión, paperas y rubéola (spr).
Protege contra enfermedades de la infancia potencialmente graves y, por lo general, se exige que el niño la tenga puesta al comenzar a asistir a la escuela.
No son frecuentes los problemas graves asociados con esta vacuna, pero no debe administrarse a personas con las siguientes características:
Alérgicas a la gelatina o a la neomicina,
Cuyo sistema inmunológico se encuentre debilitado a causa de ciertos canceres, VIH, esteroides, quimioterapia, radioterapia, u otros inmunodepresores.
Del sexo femenino que estén o pudieran quedar embarazadas los sig. 28 días.
Aquellas personas que hayan recibido transfusiones u otros hemoderivados (como gammaglobulina), o bien quienes hayan presentado conteos de plaquetas bajos.
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